Caso práctico de terapia visual

Introducción:

El paciente, un varón de nueve años de edad, llega a nuestro centro derivado por su colegio por presentar problemas de ortografía, escritura y dibujo. Igualmente le cuesta realizar dictados. A pesar de ello tiene un buen rendimiento escolar. ¡Es portero del equipo de fútbol!

Síntomas visuales:

– Se acerca mucho para leer o escribir.

– Se frota mucho los ojos.

– Confunde letras o palabras.

– Invierte letras o palabras.

– Se le cansan los ojos cuando lee o hace trabajos en cerca.

– Tiene molestias o dolor en los ojos cuando lee o hace trabajos en cerca.

– Ve doble cuando lee o hace trabajos en cerca.

– Ve borroso en lejos cuando pasa de visión cercana a visión de lejos (cuando mira a la pizarra)

Durante la entrevista inicial nos resultaron llamativos los comentarios de la madre sobre el agotamiento de su hijo al final de la jornada escolar. Según explicaba, el niño presentaba ojeras e incluso, los viernes, llegaba a manifestar síntomas de malestar digestivo que le llegaban a provocar vómitos.

En el examen visual encontramos que el paciente veía doble a 25 cm de sus ojos (la distancia normal de trabajo en cerca, lectura y escritura suele ser de unos 30cm en niños de esta edad) en todas las posiciones de mirada y unas vergencias (capacidad para converger y diverger) muy bajas en distancia próxima.

El sistema visual del paciente presentaba mucho estrés en distancia cercana. Durante la evaluación se quejaba de mareo y dolor de barriga cuando le hacíamos pruebas en la distancia de cerca (en la que habitualmente leía y escribía).

En clase adoptaba la postura de tumbado sobre la mesa para, de forma inconsciente, disminuir esta tensión y evitar ver doble al tapar un ojo con la postura.

Tratamiento:

Tras 12 sesiones de terapia visual nuestro paciente no ve doble a ninguna distancia y en ninguna posición de mirada y las vergencias son excelentes.

Ya no tiene apariencia de cansancio al final de la jornada escolar. Las ojeras han desaparecido y puede aprovechar los viernes por la tarde para jugar al fútbol con sus amigos al salir del colegio ya que los síntomas digestivos y los vómitos han desaparecido por completo.

Aún tiene leves molestias en cerca y, por ello, sigue realizando terapia en nuestro centro. El objetivo es poder afianzar las habilidades que ha ido adquiriendo en estos 3 meses.

Sus padres están muy contentos por el cambio tan sustancial que ha dado su hijo, no solo a nivel escolar sino a nivel de su salud. Ahora lo ven sano y con energía tras la jornada escolar.

Con un buen diagnóstico, tratamiento con terapia visual y proporcionando  motivación y trabajo diario en casa podemos conseguir grandes cambios.

¡¡Enhorabuena campeón!!

Publicado en Casos prácticos, Testimonios.

Deja un comentario