Caso práctico de terapia visual

Introducción.

El paciente, Roberto, tiene 8 años y llega a nuestra consulta con un diagnóstico de ojo vago para cuyo tratamiento le ha sido prescrito el uso de un parche que le ayude a mejorar su agudeza visual.

Tras varios meses usando el parche los padres se preocupan mucho al comprobar que algunas habilidades escolares tales como la comprensión lectora han disminuido de forma considerable. Ante esta nueva situación, sus padres deciden acudir a nuestro centro terapéutico de Optometría comportamental para que evaluemos a su hijo.

 

Síntomas visuales:

Tras un estudio exhaustivo de la vista y de la visión del paciente detectamos:

Baja agudeza visual en uno de sus ojos.

– Muy bajas habilidades para utilizar ambos ojos a la vez de forma eficaz tanto en cerca como en lejos.

Diplopía, o visión doble, a partir de 8 cm desde su nariz, provocada por esas bajas habilidades para usar los ojos de manera conjunta.

Es importante señalar que somos seres visuales, con dos ojos que tienen que trabajar de forma conjunta. Por ello, esta incapacidad para trabajar con ambos ojos a la vez no va mejorar si tapamos uno de los ojos ya que anularíamos esa binocularidad que nos caracteriza (capacidad para usar dos ojos a la vez y de manera conjunta). Además, de anular la binocularidad al tapar un ojo estaríamos perjudicando al aprendizaje visual que hace que cerebro y ojos formen un todo y puedan funcionar de forma eficiente, recibiendo y analizando información de manera conjunta, rápida y eficaz.

 

Diagnóstico:

Coincidimos con el diagnóstico de ojo vago realizado con el profesional anterior pero en MiraDA consideramos que la solución para Roberto no es la oclusión sino enseñarle de forma consciente a utilizar su visión mediante un entrenamiento visual personalizado. Después del diagnóstico, nos pusimos manos a la obra.

 

Tratamiento:

El paciente fue tratado con terapia visual personalizada y adaptada a sus propias necesidades. Gracias a un trabajo conjunto entre paciente, profesionales y familia, los objetivos marcados se fueron alcanzando progresivamente y el paciente mejoró considerablemente.

 

Seguimiento:

Tras unos meses de trabajo intenso, Roberto ha aprendido a mover sus ojos de forma conjunta y esto le ha ayudado a mejorar su velocidad  y comprensión lectora. Sus profesores han hecho hincapié en la mejora académica de este alumno. Roberto también ha aprendido a apuntar con sus dos ojos a la vez en todos los puntos del espacio por eso ya no ve doble ni en lejos ni en cerca, algo que claramente le ha beneficiado en el tenis, deporte que practica de forma apasionada. Sus monitores han podido comprobar como ahora juega más centrado y se coloca con anticipación visual para devolver la pelota de forma más eficaz.

En el siguiente video podéis conocer a nuestro protagonista y a su madre, Carolina, que cuentan cómo ha sido su experiencia. ¡No os lo perdáis! El trabajo duro de todos ha hecho que Roberto esté dando ahora lo mejor de sí. ¡Enhorabuena a Roberto y a su madre por el esfuerzo y la entrega!

Desde MiraDA queremos recordar que la visión es uno de los sentidos más importantes y fundamentales para el aprendizaje académico. Por ello debemos cuidarla y trabajarla para sacar lo mejor de ella y por lo tanto lo mejor de nosotros. No lo dudes, si tienes alguna duda sobre nuestras terapias o quieres una segunda opinión sobre un diagnóstico visual, llámanos. Ver bien es necesario para pensar mejor.

 

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