¿Crees que lees rápido? ¡Vamos a comprobarlo!

Leer de manera eficaz resulta imprescindible para un desarrollo cognitivo e intelectual adecuado. No basta con leer bien y rápido, hay que entender lo que se lee y saber interpretarlo casi al momento. Si lo haces, probablemente no tengas ningún tipo de dificultad durante tus estudios o trabajo. Pero, ¿cómo sé que leo con una velocidad lectora adecuada?

La velocidad lectora hace referencia a la cantidad de palabras que una persona es capaz de leer por minuto sin que haya silencios excesivos y teniendo siempre una buena comprensión de lo leído. Es decir, no basta con acabar pronto, hay que saber qué decía el texto.

Si quieres testar tu velocidad al leer bastará con que escojas un texto de tamaño medio y de una dificultad media (algún fragmento de novela, un artículo periodístico o una noticia por ejemplo) y cronometrarte durante un minuto.

Según dicen los expertos,

  • 300 palabras / minuto sería lo ideal
  • De 250-300 palabras / minuto sería bueno
  • Alrededor de 200 sería la velocidad normal en silencio
  • Menos de 150 palabras por minuto sería insuficiente.

 

¿Cuál es la clave para leer bien?

Realizar fijaciones oculares amplias. Es decir, la clave está en captar de un solo vistazo el mayor número posible de palabras (cinco o seis) y deducir el resto de la frase en nuestro cerebro. En todas las frases debemos identificar las palabras clave, las esenciales y “rellenar” con las más secundarias, como las preposiciones o artículos que normalmente somos capaces de adivinar sin problemas. En definitiva, se trata de conseguir que el ojo capte en una sola fijación el mayor número posible de palabras.

 

Velocidad lectora en niños.

Ahora que ya sabemos cómo calcular nuestra capacidad lectora, ¿cómo podemos detectar un posible problema lector en niños? Simplemente observando su actitud hacia la lectura y sus movimientos, posturas y gestos durante la misma.

Los síntomas más habituales que nos indican un posible problema son:

  • No aguanta más de 15 minutos delante de libro
  • No le gusta la lectura en general
  • Prefiere leer cuentos con dibujos o cómics
  • Se salta renglones
  • Señala con el dedo para no perderse
  • Cambia el orden de algunas palabras
  • Inventa palabras para ir más rápido
  • Se le mueven las letras.
  • Mueve la cabeza, la ladea o se la sujeta durante la lectura
  • Tiene una baja velocidad lectora
  • Tiene una baja comprensión lectora
  • Le cuesta entender los problemas o los enunciados en los exámenes.
  • Prefiere seguir instrucciones orales que escritas
  • Si le cuesta sacar la idea principal de un texto
  • Si silabea al leer en voz baja.

Cuando un niño muestra algunas de estas señales nos está avisando de que tiene un problema visual, relacionado con los movimientos oculares, que le dificulta la lectura.

 

¿Cómo podemos hacer que este niño mejore en la lectura?

Haciéndole leer constantemente no. La solución no será leer a diario. La solución será realizar una terapia visual centrada en los movimientos oculares que le dé más precisión a sus movimientos oculares y que acabe con esas dificultades.

Primero habrá que atacar el problema de raíz y luego ir mejorando progresivamente en esta habilidad. Por lo tanto, si vemos que nuestro hijo presenta problemas relacionados con la lectura y sospechamos que el origen es visual, primero debemos trabajar los movimientos sacádicos, de seguimiento y demás con un profesional para posteriormente ir centrándonos en el sentido del texto y en la velocidad de lectura. No le fuerces, solo conseguirás que lo aborrezca.

En MiraDA somos especialistas en este tipo de terapia visual así que no dudes en contactar con nosotros si tienes alguna duda. Ver bien es fundamental para pensar mejor. Ayuda a tu hijo a sacar su máximo potencial. ¿A que esperas?

 

 

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