Este verano entrena tu Discriminación Visual

En la entrada de esta semana vamos a hablar sobre la discriminación visual que es la habilidad que nos permite diferenciar a los objetos según su forma y color. Los ojos recogen la información del exterior y ésta es transportada a través del nervio óptico. Tras atravesar varias estructuras llega finalmente al cerebro, concretamente al lóbulo occipital. Una vez ahí, el cerebro empieza a trabajar: primero tendrá que descifrar el mensaje que le ha llegado desde los ojos y luego tendrá que darle sentido. A esa dotación de sentido le llamamos procesamiento de la información y para que sea posible tendrá que usar habilidades tales como la relación espacial, la constancia de forma, la memoria visual… y, por supuesto, la discriminación visual.

¿Para qué usamos la discriminación visual?

Gracias a la discriminación visual evaluamos las semejanzas y diferencias de la información que está siendo analizada. Esta habilidad nos permite encontrar una figura determinada entre una nube de formas similares. Es decir, hace posible el localizar de forma exacta las características distintivas entre figuras o formas muy similares. Es por tanto una habilidad fundamental en el procesamiento visual.

Para entenderlo mejor pongamos un ejemplo…

Vamos a imaginarnos que empezamos a leer un libro y leemos la palabra “cama” que es similar a la palabra “como”. Visualmente son palabras muy parecidas pero no iguales, y su significado es completamente diferente. Si el cerebro no procesa la palabra de forma correcta cambiará totalmente el significado de la oración. Para evitar este error, se pondrán a trabajar las habilidades de procesamiento, y más concretamente la discriminación visual, para decidir qué palabra es la que estamos viendo realmente.

Cabe esperar que si esta habilidad no está trabajando al 100% se produzcan errores de lectura, confusión de letras como la “b” con la “d” o dificultades para agrupar por parejas, entre otras.

¿Cómo podemos entrenar estas habilidades?

La mejor manera de entrenar esta habilidad es con juegos. Por ejemplo, uno de nuestros favoritos es Dobble (juego al que ya dedicamos una entrada y que puedes consultar en nuestro archivo de publicaciones). El objetivo de Dobble es encontrar el dibujo que coincide en la tarjeta de muestra y la nuestra (discriminación visual). Pero con él entrenamos también otras habilidades como la constancia de forma (los dibu

jos cambian de tamaño), los movimientos oculares (hay que hacer saltos desde la carta de muestra hasta nuestra carta), la psicomotricidad fina (al barajar las cartas)…

Hay varias versiones del Dobble, pero para el verano os recomendamos el Dobble Beach, que está plastificado y con el que los más peques pueden jugar en cualquier parte sin que se estropee.

¡Este verano entrena tus habilidades visuales y diviértete en familia!

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