Hoy hablamos de… El reflejo del moro

Siguiendo con nuestro objetivo de enseñar más sobre los términos que usamos en nuestro centro terapéutico, hoy queremos hablar sobre el primer reflejo primitivo primario que aparece: el reflejo del moro. Se desarrolla a las 9 semanas de vida del embrión y está presente hasta los 2-4 meses después del parto, etapa en la que debe desaparecer para no interferir en el correcto desarrollo del bebé. Su función es alertar de un peligro, pedir y buscar ayuda y facilitar la apertura de la tráquea en el momento del nacimiento (primer suspiro). Cuando el reflejo está activado el bebé levanta los brazos hacia arriba, abre sus manos y se para; después vuelve a su posición inicial, es una reacción involuntaria a la amenaza.

¿Qué ocurre si este reflejo no se inhibe a tiempo?

El niño podría presentar problemas de conducta. En función de cómo el cerebro interprete los estímulos que le llegan de los sentidos, podrían darse dos situaciones:

  1. Que el niño sea miedoso, con dificultad para socializar y mostrar afecto,
  2. Que el niño sea muy excitable, lo que desembocará en hiperactividad y agresividad.

Ambos niños recurrirán a la manipulación para llevar distintas situaciones a su zona de confort.

¿Qué efectos puede tener a largo plazo en el niño?

Los principales problemas que puede desarrollar un niño que no ha inhibido a tiempo el reflejo del moro son:

Problemas en el sistema vestibular: mareos cuando va en el coche, falta de equilibrio, mala coordinación en juegos con balón.

Problemas de fotofobia por una reacción pupilar inadecuada.

Problemas oculomotores y de percepción visual.

Hipersensibilidad auditiva.

Mala adaptación a los cambios.

Timidez.

Y psicológicamente, ¿puede presentar algún trastorno?

Sí. Entre los síntomas más frecuente entraríamos los siguientes:

Ansiedad injustificada.

Reacciones exageradas (suelen ser emocionalmente inestables, y están tensos, no encajan bien las críticas).

Picos de hiperactividad que siguen de gran fatiga.

Indecisos y con baja autoestima, por lo que crean inseguridad y dependencia.

Distraídos, ya que el niño no es capaz de ignorar los estímulos que le llegan.

¿Qué hacer si este reflejo no se ha inhibido a tiempo?

La solución es sencilla: Terapia de Reflejos Primitivos. Los TMR son una de los modos más eficaces para inhibir reflejos primitivos activos en edades que no corresponden. Mediante la repetición de patrones de movimiento, el niño o adulto aprende a interiorizar reflejos que podemos tener desde antes de nacer, como el del moro ya mencionado o el reflejo de succión. Gracias a esta terapia se pueden corregir trastornos de hiperactividad, ansiedad, fatiga e incluso problemas de aprendizaje.

Desde MiraDA somos conscientes de la importancia de este tipo de tratamientos y de su eficacia de cara al aprendizaje y desarrollo de los más pequeños. No solo se trata de inhibir reflejos, se trata de mejorar nuestra capacidad cognitiva. Por eso, si quieres más información o prefieres hacer una evaluación del estado de estos reflejos en ti o en tus hijos no dudes en ponerte en contacto con nosotras. Estamos a tu disposición. MiraDA, ver bien para pensar mejor.

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